Hemos invitado a uno de nuestros pacientes de cirugía maxilar a escribir sobre su experiencia con la cirugía ortognática y los frenos. Compartimos aquí sus reflexiones.

Comienza mi trayecto a una dentadura estética

Mi trayecto para corregir mis dientes torcidos y mi mandíbula hundida inició en enero de 2009. Yo tenía dos dientes frontales superposicionados y una sobremordida que también sufría de una mandíbula superior muy estrecha. Mi cirujana, la Dra. Sharon Ornstein, y mi ortodoncista, el Dr. Terry Thames, decidieron que primero se me ampliaría la mandíbula superior y se enderezarían mis dientes con frenos (braquets). Luego, la Dra. Ornstein quirúrgicamente desplazaría mi mandíbula hacia adelante para corregir la sobremordida, ya que era lo suficientemente marcada para que los frenos por sí solos no pudieran lograr el resultado deseado. De hecho, si hubiéramos solamente aplicado los frenos, habría terminado con dientes derechos que no se hubieran alineado con mi mandíbula, y me dijeron que como consecuencia con el tiempo mis dientes regresarían a sus posiciones torcidas anteriores.

Beneficios de la cirugía maxilar (cirugía ortognática)

Además de enderezarme los dientes y corregir mi mordida, la cirugía abriría mi vía aérea y eliminaría mi apnea del sueño, una afección potencialmente mortal en la que uno como paciente deja de respirar temporalmente al dormir debido al colapso de la vía aérea. La cirugía también le daría a mi rostro una apariencia más pareja. Yo anticipaba con emoción poder corregir lo que a los médicos les gustaba llamar “problemas funcionales” y a la vez lograr una apariencia más equilibrada.

El cirujano tomó fotos y rayos X para establecer la línea base y me envió al ortodoncista, el Dr. Thames, que también hizo sus estudios preparatorios. Después de una consulta inicial, hice una cita para que me colocaran los frenos en los dientes. El objetivo era, básicamente, acomodarlos como preparación para la cirugía mandibular que en sí completaría la alineación.

Empezando con los frenos

No les voy a decir que los frenos son una experiencia agradable, pero me di cuenta de que después de un período inicial de incomodidad me empecé a adaptar y ya no me estorbaban. El comer siempre era un reto, ya que la comida fácilmente se me atoraba entre los frenos y dientes, pero hay todo tipo de productos en el mercado que le ayudan a uno a lidiar con eso. Me gustó Dentek Easy Brush en particular, que es una especie de cepillo de dientes tipo palillo. Observé que todo el proceso de hecho mejoró mi régimen de higiene dental, ya que me comprometí profundamente a mantener limpios los dientes.

Regresé al ortodoncista periódicamente durante todo el año que usé frenos para que me ajustara los braquets y guiara mis dientes. Observé que dos ibuprofenos antes de visitar al médico aliviaban cualquier molestia que inicialmente pudiera sentir como resultado del ajuste.

Mi ortodoncista, el Dr. Thames, y todo su equipo me dieron una cálida bienvenida, recibiéndome con una actitud positiva y alentadora, por lo que mis visitas para los ajustes fueron siempre muy agradables.

Tengo que decir que me dio mucho gusto ver cómo se me enderezaban rápidamente los dientes, incluyendo los dientes delanteros superpuestos que yo siempre había querido corregir. En sólo unos meses, el problema había desaparecido.

Al quirófano

Cuando el ortodoncista y el cirujano decidieron que estaba yo listo, programamos la cirugía poco más de un año después de que me pusieran los frenos. Algunos casos pueden requerir más de un año con frenos, dependiendo de la situación. En mi caso, todo había sucedido bastante rápido.

La Dra. Ornstein realizó la cirugía en el quirófano de su oficina, bajo anestesia general controlada por un anestesiólogo. Su gran equipo me ayudó a sentirme muy a gusto y relajado, casi como si fuera de la familia.

Todo salió bien y me mandaron a casa para recuperarme poco después de despertar.

Recuperación

La cirujana me recetó medicamentos para el dolor y me dio indicaciones de comer una dieta líquida durante dos semanas. A pesar de que en realidad aumenté algo de peso tras la cirugía (en gran parte por mi propia determinación de comer bien), la Dra. Ornstein me comentó que no es infrecuente que los pacientes bajen hasta diez libras en la dieta poscirugía. Así que si lo tiene como objetivo, considere ésta una oportunidad para bajar de peso. También es el momento perfecto para dejar de fumar.

El primer día después de la cirugía fue en realidad el más fácil, ya que mi inflamación se mantuvo muy bien bajo control y todavía estaba entumecido por la anestesia. Seguí las indicaciones de la doctora, que incluían inicialmente períodos de aplicación de hielo a la mandíbula y actividad física mínima.

Los siguientes días fueron más difíciles, en gran parte por las bandas elásticas que estabilizaban mi mandíbula mientras me recuperaba. Similar al uso de un yeso que estabiliza un brazo fracturado para que pueda sanar correctamente, hay que usar elásticos para mantener los dientes y la mandíbula cerrados en una posición fija y estable para asegurar una sanación adecuada. Después de los primeros días, uno puede quitarse las ligas para enjuagarse la boca y lavarse los dientes, pero al principio es de 24 horas diarias. Las ligas su usan durante cuatro semanas para entrenar la mandíbula a abrir y cerrar en su nueva posición.

A pesar de que las ganas de hablar eran pocas debido a toda la intervención y a la presencia de las ligas, podía darme a entender si quería, formando las palabras con sólo mis labios.

Los primeros días tuve que dormir medio sentado para ayudar a que se acomodara todo y reducir al mínimo la inflamación. También es importante dormir boca arriba, evitando dormir de lado por algunas semanas para evitar aplicar presión lateral a la mandíbula.

Comer

Me alimenté tomando varios suplementos, sopas y, muy poco después, comiendo alimentos sólidos batidos en la licuadora con suficiente líquido para poder beberlos. Mi licuado favorito resultó ser Boost, un suplemento líquido alto en calorías diseñado para personas que tienen dificultad para comer. Hay que planear alimentos con anticipación para cumplir con las necesidades que uno tiene en alimentación y nutrición, ya que puede ser un reto consumir una dieta variada y equilibrada, pero sí que se puede hacer. Mi dieta blanda duró cerca de cuatro semanas.

La inflamación bajó rápidamente durante las primeras semanas y pude regresar a trabajar en dos semanas.

Me quitaron las ligas después de cuatro semanas, un evento muy anticipado.

Los frenos se quitan ocho semanas después de la cirugía

Mientras me estaba recuperando de la cirugía, me dejaron los frenos puestos como parte del proceso de estabilización. Pero finalmente llegó el día para quitármelos, un maravilloso día liberador y alegre que llevó el proceso entero a su final absoluto. Era como soltar un resorte comprimido que mantenía apretados mis dientes. Pero lo más importante: por fin podía ver el producto final, algo que estaba tan ansioso por ver después de poco más de un año de trabajo; por fin podía sonreír y ver sólo mis dientes derechos; por fin podía sentir la suavidad de cada diente contra mis labios.

La ironía, por lo menos al principio, era que mis dientes no se sentían del todo normales sin los frenos, si se lo pueden imaginar. Uno realmente se acostumbra bastante a tener puestos los braquets. Mis dientes se sentían como “desnudos” y sin soporte. Pero esta sensación desaparece rápidamente y pronto se impone la alegría de tener tus dientes de vuelta y una nueva sonrisa.

Estoy muy contento con el resultado. Mi mordida es normal y mis dientes se juntan como deben de hacerlo. Mis dientes torcidos son tan sólo un recuerdo y mi cara tiene un aspecto más equilibrado.

Lo único que lamento es no haberlo hecho muchos años antes.

¿Lo notarán los demás?

Seguramente ha escuchado el dicho “claro como el agua”. Bueno, la verdad es que no es ni tan claro ni tan obvio. Lo que quiero decir es que, aunque uno puede ser muy sensible a cualquier cambio en su apariencia, el resto del mundo en general no lo es. Si usted es hombre y alguna vez se ha dejado crecer la barba o el bigote y luego se la ha afeitado, usted sabe a lo que me refiero. Poca gente se da cuenta de que se ha rasurado. (Para una dramatización exagerada sobre un cambio que nadie nota, vea la película El Bigote (The Mustache en inglés ). A cierto nivel puede ser que se den cuenta que hay algo diferente en usted, pero con frecuencia no serán capaz de identificar lo que es. Es lo mismo con los cambios después de los frenos y la cirugía de mandíbula. Descubrí que, con excepción de los más allegados, el mundo no parecía darse cuenta, al menos abiertamente, y si es que notaban algún cambio, no sabían lo que era.

Lo que creo que es cierto es que tener los dientes derechos y un aspecto más equilibrado es algo a lo que la gente inconscientemente responde, y de una manera positiva. Si piensa, por ejemplo, en dos personas, una mal vestida y poco arreglada, y luego otra bien vestida y bien arreglada, uno tiende a reaccionar de manera más positiva hacia la última, aunque puede que ni siquiera se dé uno cuenta. Es lo mismo que ocurre con la cirugía y los cambios que resultan de la misma. La gente suele responder a cosas relacionadas con uno sobre las que ellos mismos ni siquiera son conscientes.

Así que sí, la gente se dará cuenta, pero (y sé que esto suena contradictorio) muy probablemente no se dará cuenta.